ADICCIÓN AL MÓVIL

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Hoy en día las nuevas tecnologías están presentes en la mayoría de los momentos de nuestra vida. Las prestaciones que ofrecen, sus facilidades y comodidades hacen que sea muy difícil prescindir de ellas.

Hoy nos vamos a centrar en el uso del móvil, inicialmente se utilizaba solo para realizar llamadas, pero en la actualidad, ese uso es uno de los menos frecuentes. Lo utilizamos para consultar información, para relacionarnos con otras personas mediante mensajes instantáneos, escuchar música, jugar, calcular rutas…

El uso excesivo y dependencia del móvil se conoce como Nomofobia, que se define como un miedo irracional e injustificado a salir sin el móvil, sin estar con él encima.

Esta dependencia o adicción al móvil comparte muchas características con otras dependencias, como la de substancias. Por ejemplo se da el síndrome de abstinencia, la pérdida de control…

El uso del móvil no es un problema, el problema aparece cuando por no llevarlo encima, quedarse sin batería, sin cobertura…provoca ansiedad, malestar, incapacidad para continuar con lo que estaba planeado, e incluso dejarlo todo para ir a buscar el móvil, ir a un sitio con cobertura…

También se muestra la dependencia cuando se lleva el móvil encima; se revisa constantemente, se utiliza en lugares en los que su uso está prohibido o no recomendado.

En los últimos años se han realizado algunos estudios sobre esta adicción y los resultados muestran que más del 50% de las personas que usan el móvil son dependientes de él.

La preocupación por no estar “conectado” en todo momento provoca mirar constantemente el móvil, una media de 30-40 veces al día.

El mayor riesgo de sufrir adicción al móvil se da durante la adolescencia, a partir de los 13-14 años y hasta los 24-25. Aunque esto no quiere decir que no se pueda dar en cualquier otra franja de edad.

La adicción al móvil tiene muchos efectos negativos que hay que tener en cuenta;

– Pérdida de interés por las relaciones presenciales (aislamiento)
– Pérdida de concentración
– Desconexión con el mundo real y pérdida de noción del tiempo
– Aumento de peligro por su uso en lugares prohibidos como en el coche
– Poca estabilidad emocional
– Comportamiento compulsivo
– Problemas de comunicación

Claudia Huelves Pérez

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