TODO LO QUE NOS UNE

Lo que nos une

Hoy quiero invitaros a tomar tres minutos de vuestra vida y visualizar este vídeo, observarlo detenidamente, escucharlo con atención y crecer con él.

En otras ocasiones ya hemos hablado de los estereotipos y los prejuicios http://tupausa.com/la-historia-como-jamas-nos-la-han-contando-la-historia-sin-prejuicios/ , hoy no quiero enfocarlo desde las malas interpretaciones o las inferencias, hoy quiero que lo entendamos desde la parte que nos une, lo que sí tenemos en común, lo que compartimos, lo que nos acerca al otro.
Al principio del vídeo podía parecer que cada persona pertenecía a su grupo y no compartía nada con el resto, sin embargo, las experiencias de vida, los pensamientos y las creencias les movilizan, les acercan y les unen.
Es cierto que la mayoría de veces no llegamos a ser conscientes de hasta qué punto encasillamos a las personas, si llevan un tatuaje, si pertenecen a una religión, si tienen un gusto musical, si visten de una determinada forma…lo importante es hacernos conscientes de que lo hacemos y avanzar más allá de la diferencia, incidir en lo que nos une y no en lo que nos distancia. Lo que hoy os propongo es reformular el planteamiento, es decir, el hecho de que una persona tenga una opinión política opuesta a la nuestra no hace que esa persona sea opuesta a nosotros en todos los aspectos de nuestra vida, que alguien tenga un aspecto físico, una forma de comportarse o una ideología diferente a la nuestra no significa que seamos diferentes, hay otras muchas cosas que nos unen, que sí compartimos y que sí tenemos en común. No podemos dejar de lado la evidencia de que no somos iguales, que tenemos pensamientos y formas de hacer las cosas diferentes, pero eso, es realmente es enriquecedor, tener la oportunidad de compartir espacio y tiempo con personas que nos complementan con nuevas formas de hacer y ver la vida, nos aporta y nos enriquece.
Es ciertamente sorprendente como la afición de un equipo puede estar unida durante 90 minutos de partido, cantando, riendo, brindando y celebrando juntos todo tipo de clases sociales, religiones y razas, personas de diferentes edades, sexo e ideología… Durante esos 90 minutos solo importa lo que sí comparten y lo que sí les une. Es un pequeño ejemplo de multitud de momentos en los que compartimos espacio con personas que en otras circunstancias no se nos ocurriría, personas que en otros ámbitos podríamos encasillar o incluso rechazar.
Si hacemos un esfuerzo por ensalzar aquellos aspectos, experiencias y pensamientos que nos unen a los demás y evitamos poner límites innecesarios a las relaciones, compartiendo aquello que nos une y enriqueciéndonos de aquello que nos diferencia, entonces estaremos creciendo como personas, estaremos dando la oportunidad real que todo el mundo merece.

No lo olvides, tenemos muchas razones que nos unen: Lloramos si nos hacen daño, reímos cuando estamos contentos, tenemos sueño si madrugamos, nos cansamos si corremos, tenemos hambre, tenemos sed, queremos a nuestros seres queridos, luchamos por nuestros sueños, amamos a nuestra pareja, nos gustan las buenas noticias, nos asusta lo desconocido, disfrutamos en compañía y nos gusta ser aceptados. No te quedes con la diferencia, avanza y explora hasta aquello que nos une, no olvides que TODOS COMPARTIMOS EL MISMO CIELO.

No digo que sea fácil digo que podemos intentarlo.
Laura Plaza Sacarrera

LA TIMIDEZ

timidez_1¿Te cuesta mucho relacionarte con los demás? ¿Tienes problemas para expresar tus sentimientos u opiniones? ¿Sueles evitar las relaciones sociales? Si has contestado que sí eso quiere decir que eres una persona tímida y das mucha importancia a lo que piensan los demás.

Ser una persona tímida no es malo, el problema surge cuando esa timidez nos impide hacer ciertas cosas, nos limita en nuestro día a día.

Es necesario diferenciar entre ser una persona tímida y ser una persona introvertida. Las personas introvertidas suelen preferir actividades individuales, no suelen tener problemas en pasar tiempo a solas, incluso lo buscan. Pero si tienen que pasar tiempo con los demás o participar en actividades sociales no tienen ningún inconveniente. En cambio las personas tímidas sí que quieren pasar más tiempo con los demás y formar parte de esas reuniones sociales, pero tienen miedo al rechazo, a que les juzguen y esto hace que eviten el contacto lo cual les lleva a tener sentimientos de frustración y ansiedad.

La timidez lo que esconde es una gran inseguridad, una autoestima baja, miedo al rechazo… ¿Cómo podemos vencer esto? Primero hay que intentar averiguar por qué ha surgido esta timidez, si desde pequeño se ha sido así o a raíz de alguna experiencia se acentuó. Nuestro entorno, lo que hemos vivido, nuestros modelos a seguir, lo que nos han enseñado…es lo que somos a día de hoy.

Una vez que hemos identificado la causa de nuestra timidez debemos centrarnos en los factores que desencadenan la timidez, qué es lo que nos provoca ese miedo. Puede que se trate de momentos en los que estamos rodeados de personas que no conocemos cuando sentimos mayor ansiedad, o por el contrario cuando estamos junto a personas conocidas.

Uno de los mayores errores que se cometen es pedir a alguien que no sea de una determinada manera. Por ejemplo en este caso, el hecho de decir a alguien que no sea tímido, lo que va a hacer es acentuar más esa timidez. Cuanto más recuerdas o pides a alguien que no sea así o no haga tal cosa, lo que ocurre es que se produce el efecto contrario.

Un recurso muy útil es hacer una lista con las situaciones sociales que más ansiedad provocan, debido a la timidez. Una vez que tenemos hecha la lista la ordenamos de mayor a menor nivel de ansiedad. Seleccionamos la situación que menos miedo, ansiedad, nos provoque y nos vamos a imaginar las distintas posibilidades que pueden surgir y cómo reaccionar ante ellas. Si con anterioridad hemos pensado en cómo será enfrentarnos a esa situación, cómo podemos actuar…será más fácil llevarlo a cabo.

Además de empezar por la situación que menos timidez nos provoque, es muy recomendable que nos enfoquemos en lo que queremos conseguir y que nos visualicemos consiguiéndolo. Si dejamos que la timidez se apodere de nosotros nos impedirá dar todo nuestro potencial, en cambio si nos visualizamos consiguiéndolo hará que nuestra confianza aumente.

Las comparaciones son odiosas, y en este caso no iba a ser diferente, el hecho de compararnos con los demás continuamente provoca malestar. Cada persona es única, con sus virtudes y sus defectos. Hay que intentar dejar a un lado las comparaciones y centrarnos en las virtudes que tenemos, repetírnoslas hasta que nos quede claro que tenemos muchas cosas buenas que ofrecer.

Claudia Huelves Pérez

LA VIRTUD DEL TIEMPO

La virtud del tiempoA lo largo de estas fiestas hemos compartido multitud de mensajes, imágenes y videos en los que nos recordábamos el aprecio que nos tenemos o lo mucho que nos echamos de menos. La gran mayoría me ha sacado una sonrisa pero, uno de ellos me conmovió especialmente. Hoy quiero compartir con vosotros el mensaje que me trasmitió un vídeo que compartió conmigo una persona muy importante en mi vida, un mensaje sobre el que, a día de hoy, sigo pensando.
El video relataba un estudio muy particular sobre los regalos de Navidad, realizaban preguntas a muy diferentes personas, en primer lugar les preguntaban por las personas más importantes en su vida con las que iban a compartir las navidades y, a continuación, les preguntaban por los regalos que les habían comprado por Navidad, muchos lo tenían claro pero aún no lo habían comprado y otros ya tenían todo preparado. La siguiente pregunta que les hacían era: Si te tocara la lotería ¿Qué le regalarías a tus seres queridos? Curiosamente aquí surgían las ideas con gran fluidez, a todos se les ocurría algo ostentoso, lujoso y solemne para sus seres queridos, podía parecer que con dinero es mucho más fácil regalar justo lo que necesitan. Para terminar, les preguntaron: si estás fueran sus últimas navidades, entonces, ¿Qué le regalarías?. Ante esta pregunta la mayoría se quedaba impactado, la pregunta sorprendía y entristecía, pero poco a poco iban saliendo las respuestas y había un regalo común para casi todos…SU TIEMPO.
Resulta curioso, si nos paramos a pensarlo, probablemente muchos diríamos lo mismo, sorprendentemente nuestro mayor regalo para una persona que vamos a perder es todo nuestro tiempo, somos capaces de otorgar al tiempo el mayor valor de todos, tanto que sería lo último que entregaríamos a un ser querido, como quién entrega su mayor tesoro. Y es así, hoy en día nuestro tiempo puede considerarse nuestro gran tesoro, es escaso y somos muy meticulosos a la hora de invertirlo, el ritmo de vida no nos permite derrocharlo y cada vez somos más recelosos en quién y con qué ocuparlo.
Hoy os invito a hacer un repaso de vuestro tiempo, a lo largo de los días. ¿Empleas el tiempo en lo que realmente quieres? La inversión de tu tiempo ¿La gestionas según tus prioridades o te dejas llevar por el ritmo del día a día? Si tuvieras tiempo de sobra ¿Qué harías con él? Y por último respóndete, ¿realmente no tienes tiempo para hacer algunas de esas cosas?
Vamos a liberarnos de los compromisos de regalos materiales, a intentar no otorgar valor a aquello que, al final, no lo tiene tanto; y no esperar al último momento para dar lo mejor que tenemos. Seguramente no haya nada más extraordinario que podamos regalar que nuestro tiempo, no esperemos a que alguien falte, a perder un amigo, a dejar caer en el olvido una bonita relación, a que nos amargue el pensamiento el tiempo que podíamos haberles dedicado y no lo hicimos, no tenemos que esperar al último momento para entregar mil momentos más, podemos hacerlo hoy, podemos hacerlo ahora, podemos hacerlo ya.
Como dijo Séneca “No es que tengamos poco tiempo, si no que perdemos mucho”
El tiempo marca nuestras vidas, porque es indefinido , porque mide, porque determina, porque el tiempo cura, el tiempo olvida, el tiempo es bueno a veces y otras malo, para el que espera es largo, para el que ríe es corto , porque que sea cuestión de tiempo no siempre gusta pero en buena compañía el tiempo es bonito, el tiempo está y deja de estar, porque se mueve, fluye, se deja llevar por los instantes, por los momentos, hay tiempo pasado y tiempo que está por venir, tiempo de calma y de tempestad, tiempo de bonanza y tiempo de escasez, pero todo es tiempo, tiempo que no permanece, que no se detiene, que continua, que pasa mientras vives y no regresa, no lo recuperas, no volverá.
Te invito a invertir bien tu tiempo, tu bien más preciado, gestionarlo como se merece, no dejes que se escape un momento sin haberlo disfrutado. Entrega tu tiempo y disfruta de él, compartir el tiempo es la mejor forma de aprovecharlo, no esperes a que te sobre porque puede que entonces te falte en quién dedicarlo. Si dejamos pasar el tiempo sin medirlo ni invertirlo, puede que lleguen esas últimas navidades sin esperarlas, el tiempo sigue pasando, no esperes a pasar los últimos momentos con un ser querido, es mejor simplemente pasar momentos.

Recuerda, disfruta el tiempo, cada instante, cada momento, disfruta del tiempo que esperas a que se caliente el café, del tiempo en la ducha mientras se empañan los cristales, del tiempo que esperas a que llegue un amigo, del tiempo que pasas riendo, del tiempo que tardas en cocinar para alguien que te importa, del tiempo que se esfuma cuando te diviertes, del tiempo que inviertes en hacer algo que te gusta, del tiempo que pasas en compañía. Disfruta, aprovecha el tiempo y, sobretodo, compártelo, no dejes de pasar tiempo con aquellos que quieres, aquel al que le darías tu tiempo si fueran sus últimos días, dáselo hoy, regala tu tiempo y disfruta del tiempo que te regalan.

No digo que sea fácil, digo que podemos intentarlo.
Laura Plaza Sacarrera