¿CÓMO MEJORAR LA COMUNICACIÓN CON LOS NIÑOS?

flia-jugandoLa vuelta al colegio, a la rutina es difícil para todos, incluidos los niños. Tenemos que tener en cuenta que han tenido unas vacaciones de más de 2 meses, en las que las rutinas, los horarios y obligaciones han pasado a un segundo plano.

Volver a madrugar, tener que ir al colegio, hacer los deberes, empezar con las actividades extraescolares…son muchos cambios de golpe.

Para los padres, generalmente es un momento muy esperado, ya que así tienen más estructurado el día y ellos pueden seguir con su vida sin tener que estar pensando continuamente en actividades para hacer con los niños o con quién dejarles mientras van al trabajo.

Como hemos dicho, los comienzos son duros para todos, en algunos colegios durante el mes de septiembre han tenido horario reducido, pero ahora en octubre toca ya empezar la jornada completa. En la mayoría de los casos, el hecho de volver a ver a los amigos equilibra el malestar de volver a la rutina.  Los niños además son mucho más plásticos que los adultos, lo absorben todo con mayor facilidad y les cuesta menos acostumbrarse a los cambios.

Los primeros días de colegio, como es la novedad, sí que salen con más ganas de hablar, te cuentan con qué profesor les ha tocado, dónde les han sentado, si hay  compañeros nuevos… Pero según van avanzando los días es probable que la conversación cada vez cueste más.

A partir de los 6-7 años parece que les cuesta un poco más hablar, contarte qué tal el día, qué es lo que han hecho…y en gran medida es por la forma en la que los adultos tenemos de preguntar.  Estamos acostumbrados a tener largas charlas con amigos, compañeros de trabajo…y cuando estamos con niños pensamos que esto también es igual. Lo que ocurre en la mayoría de los casos es que parece que les hacemos un interrogatorio, ya que ellos no suelen preguntar  a los padres sobre cómo les ha ido en el trabajo, qué han hecho…

Pongamos un ejemplo, una madre va a buscar a su hijo de 6 años al colegio y cuando sale le pregunta;

Madreà¿Qué tal el cole?

Hijo à -Bien

Madreà¿qué habéis hecho?

Hijoàmuchas cosas

Madreà¿Has jugado con tus amigos?

HijoàSí

Madreà ¿qué tal en el comedor? ¿te lo has comido todo?

Hijoà sí

 

Muchos padres se desesperan porque sus hijos no les cuentan nada, les contestan con monosílabos o directamente no les hacen caso. Lo primero que tenemos que hacer es evitar a toda costa los interrogatorios a los niños, ya que lo único que vamos a conseguir es que se cansen y no nos cuenten absolutamente nada.

Tenemos que partir de la base de que la mitad de las veces el niño no va a tener ganas de hablar y no va a contarnos todo lo que queremos así de primeras. Para ello tenemos que mostrar una actitud relajada, nos mostrarnos nerviosos ni obligarles a que nos hablen.

Cuando veamos que el niño no quiere hablar, o ya nos ha contestado a alguna de las preguntas y ya no nos hace caso tenemos que ser un ejemplo para él, por lo tanto vamos a contarles nosotros lo que hemos hecho. Lo que pretendemos conseguir con esto es que el niño nos tome como modelo y adquiera habilidades sociales.

Como hemos dicho, los niños son como esponjas, adquieren conocimientos con mucha facilidad, por lo que la forma en que los adultos de referencia  se comporten influye directamente en el comportamiento del niño. Si un niño está acostumbrado a que en casa nunca se expresan las emociones, siempre se evita hablar cuando alguien está triste, el niño va a aprender a reprimir sus emociones. Si por el contrario el niño observa que en su casa cada vez que a alguien le ocurre algo tanto bueno como malo lo cuenta, le apoyan, se habla sobre el tema, el niño va a repetir esa conducta, va a contar cómo se siente.

Tenemos la costumbre de hacer preguntas cerradas, tanto con los adultos como con los niños, y esto es un inconveniente. Hay que intentar hacer a los niños preguntas abiertas, que no puedan contestar con monosílabos, por ejemplo; cuéntame qué es lo más divertido que has hecho hoy.  Si les preguntamos que si se han divertido puede que nos contesten que sí o que no, pero si les pedimos que nos cuenten lo más divertido que hayan hecho ya estamos “obligándoles” a darnos más información.

Además de ser modelos para los niños, también hay que saber los momentos más óptimos para poder hablar con ellos. Por ejemplo si los niños están jugando con sus amigos y nos acercamos a preguntarles algo probablemente no nos hagan caso o sus contestaciones sean lo más escasas posibles. En cambio si nosotros estaos jugando con el niño y dentro del juego aprovechamos para hacerle alguna pregunta, como él está relajado y los dos estamos participando en la actividad, es más probable que nos conteste.

Otro truco que recomendamos llevar a cabo es preguntarles  mediante juegos, exagerando situaciones, utilizando la creatividad. Por ejemplo si creemos que hay algún niño con el que no se lleva bien o está teniendo algún problema, a lo mejor directamente no nos lo cuenta, pero si le decimos que se imagine que le regalan entradas para ir al parque de atracciones y que puede invitar a algunos amigos y a otros dejarles en clase a quién elegiría.

A modo de resumen, no debemos olvidar estas pautas;

  • No hacerles interrogatorios
  • Hacer preguntas abiertas
  • Aprovechar momentos en los que los niños estén relajados
  • Utilizar el juego como medio para conseguir información

 

Claudia Huelves Pérez

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