DIVORCIO COMO PAREJA NO COMO PADRES

Divorcio como pareja no como padres

¿Cómo afrontar un buen divorcio?

Centrándonos exclusivamente en separaciones de padres, hablaremos de un buen divorcio refiriéndonos al posible control que pueden tener los progenitores sobre algunos elementos y variables que afectan particularmente a sus hijos y a la relación que mantienen con ellos, de esta manera, la situación de los menores puede ser normalizada y que no presenten ninguna dificultad particular consecuencia del divorcio de sus padres.

Frecuentemente, al romper la relación de pareja, las personas  no son capaces de mantener una relación como padres. Sin embargo, la separación solo debería afectar a la relación de pareja no a la relación de los hijos puesto que, cuando esto sucede el niño sufre. La separación de los padres tiene menos repercusiones si el distanciamiento de la pareja no implica la separación del niño de uno de los padres.  Asimismo, es conveniente que el niño escuche que es querido por ambos progenitores.

A pesar de que hay un elevado índice de divorcios no hay establecidos unos criterios que definan lo que se considera una adecuada relación parental tras el divorcio. Partimos de la premisa de que se trata del divorcio como pareja y no como familia, de forma que los progenitores deben continuar gestionando su actuación como padres en conjunto; se debe conseguir que se produzca la separación de la pareja sin perder los roles como padres, cooperando entre ambos y manteniendo una relación vinculada a la educación de los hijos. Es fundamental tener en cuenta que la cooperación  de ambos progenitores no solo tiene ventajas para los hijos sino también para ellos mismos. En definitiva, resulta de vital importancia que los progenitores mantengan una relación cordial y cooperativa, que lleven a cabo la toma de decisiones sobre los hijos en conjunto, que se mantengan unidos y se apoyen en lo referente a la crianza de los hijos, y que en lo que se refiere a los acontecimientos relevantes en la vida del niño (cumpleaños, comunión, fiestas de fin de curso), los dos progenitores participen conjuntamente. Todas estas actuaciones favorecerán la adaptación del niño.

Resulta fundamental mantener el dialogo y la comunicación entre los progenitores, buscar una coherencia y complicidad en los criterios educativos a seguir, independientemente de con quién se encuentre el menor, favorecer la relación y transmitir cualidades positivas del otro progenitor. Todo ello sin olvidar escuchar y comprender las necesidades y sentimientos de los hijos.

Es de vital importancia que los padres tengan un buen manejo del divorcio, de ello depende la repercusión que el divorcio tenga en el menor, puesto que, no es el divorcio en sí mismo lo que perjudica al menor, sino la forma en la que los progenitores lo afrontan y gestionan.  Además, con el objetivo de salvaguardar la salud psicológica del niño, los padres deben atender a algunas consideraciones relacionadas con el hecho de comunicar la noticia y gestionar el proceso de divorcio, como: minimizar número de cambios en su vida, explicar nuevas rutinas, permitirle expresar sentimientos, etc.

En definitiva, lo dolorosa que resulte la separación para los hijos depende en gran medida de la gestión de los padres, por ello, resulta imprescindible gestionar bien los recursos y priorizar la salud psicológica de los menores.

Laura Plaza Sacarrera

 

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