EL MITO DE LA MEDIA NARANJA I

media-naranjaHoy en día es muy común encender la tele y ver programas en los que la gente va en busca de pareja, numerosas aplicaciones o páginas web para encontrar a nuestra media naranja, escuchar expresiones del tipo “el dolor forma parte de amar a alguien”, “morir de amor”. Si miramos a nuestro alrededor existen diversos estímulos que continuamente nos bombardean exponiéndonos la idea de que existe una persona perfecta para nosotros ahí fuera. Que hasta que no la encontremos estaremos vacíos y nos sentiremos frustrados.

El origen del mito de la media naranja surge de Platón, en su obra El Banquete, donde explicaba que la raza humana era casi perfecta, tenían dos ojos, dos brazos, dos piernas…y se atrevieron a combatir con los dioses. Júpiter encontró la manera de disminuir las fuerzas de los hombres sin hacerlos desaparecer, separarlos en dos. El problema es que una vez que dividieron a los hombres, éstos dedicaban todas sus fuerzas en encontrar a su otra mitad para volver a unirse. Tal era el deseo de volver a unirse que cunado lo conseguían ya no se separaban, dejándose morir de hambre e inacción.

Por lo tanto el origen del mito de la media naranja no tiene un buen final, se basa en la búsqueda desesperada de unión.

Nos intentan vender la idea de que somos seres incompletos, que necesitamos encontrar a una persona que nos complemente, que nos haga felices, que nos complete. Si ahondamos un poco en esta idea nos están diciendo que solos no podemos ser felices, que hay alguien perfecto para nosotros y que hasta que no lo encontremos no podremos conseguir la felicidad plena.

John Lennon dijo : “Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas con la responsabilidad de completar lo que nos falta”.

Nuestra felicidad tiene que depender exclusivamente de nosotros, es nuestra responsabilidad, no podemos otorgar el control de nuestra vida a otra persona.  La gente que nos rodea, nuestra familia, amigos, pareja…nos ayudan a conseguir la deseada felicidad, pero no podemos culpar a los demás de nuestros problemas ni tampoco responsabilizarles de nuestro bienestar.

Por otro lado la idea de alguien que nos complete, que sea nuestra pareja perfecta, está creando muchos problemas en las relaciones de pareja. Como decía, nos han vendido la idea de que existe una pareja perfecta para cada persona, por lo que en cuanto empiezan a aparecer problemas en vez de afrontarlos, abandonamos, pensando que esa persona no era la indicada. La media naranja no existe, los problemas en las relaciones de pareja forman parte de la vida.

Las personas felices, que se preocupan de sí mismas, que no dependen de los demás, que luchan día a día por superarse y conseguir sus objetivos, seguirán siendo felices independientemente de que tengan pareja o no. En cambio, las personas que son infelices, probablemente lo seguirán siendo aunque compartan su vida con alguien.

El secreto está en quererse a uno mismo incondicionalmente para después poder querer a los demás. Si no nos queremos a nosotros mismo, difícilmente vamos a poder querer de una forma sana a los demás.

El objetivo no es que la otra persona nos complete, sino que nos anime a superarnos cada día, no se trata de que nuestra pareja haga lo que nosotros no sabemos o no somos capaces, sino que nos enseñe para poder hacerlo solos.

Una pareja tiene que estar compuesta por dos personas que deciden estar juntas para compartir su vida, sus problemas, su felicidad…no porque les falte nada.

No nos interesa que nos quieran mucho, sino que nos quieran bien.

Claudia Huelves Pérez

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