LA DOBLE CARA DE LA NAVIDAD

Feliz-navidad-4La Navidad es una de las festividades que más se celebra, independientemente de las creencias, es considerada un momento de reunión con los seres queridos.

Las Navidades son unas fechas en las que se espera que la gente sea feliz, se reúna con amigos o familiares que no ve con frecuencia, que aumente el consumo, y todo ello en un ámbito de celebración y bienestar.

La sociedad, y los medios audiovisuales muestran la mejor cara de estas fiestas, pero casi nunca hacen inciso en la cara oculta de la Navidad. No siempre es todo tan bonito como nos quieren vender, hay mucha gente que ya no puede reunirse con sus seres queridos, o que no tienen dinero suficiente para poder hacer frente a esas cenas tan suculentas que se pretende que en estas fechas se hagan. Es importante destacar que en estas fechas, el consumo de antidepresivos aumenta con respecto a otras festividades o épocas del año.

Todos tenemos algún recuerdo de Navidades pasadas, momentos vividos con personas que ya no están con nosotros, bien porque han fallecido o porque la relación se ha terminado. Es normal que al ser fechas importantes, y que la sociedad se empeña en recordarnos, seamos más conscientes que esos momentos ya no van a repetirse más. Ningún momento o persona pueden remplazarse, pero también hay que tener en cuenta toda la gente que tenemos a nuestro alrededor que nos hacen felices, que nos ayudan y apoyan. Siempre hay que recordar las cosas buenas que tenemos, aunque tengamos tendencia a pensar más en lo negativo que en lo positivo.

También hay casos en que la persona no ha fallecido ni se ha terminado la relación, sino que por vivir en lugares diferentes, estar estudiando o trabajando fuera, no pueden reunirse con sus seres queridos .  Por supuesto que la nostalgia va a estar presente y las ganas de estar en casa, pero también hay que verlo como una experiencia nueva. Experimentar la Navidad en otra ciudad, con amigos nuevos, otras costumbres…puede ser toda una aventura.

Como hemos dicho anteriormente, la idea de felicidad, abundancia y fantasía que aparece en los medios de comunicación, para algunas personas no tiene nada que ver con la realidad que están viviendo.

Las personas que están pasando por un momento económico delicado no podrán permitirse ciertos lujos, pero eso no quiere decir que no puedan celebrar la Navidad con sus seres queridos. En estos casos es muy importante echar mano de la imaginación y de los recursos disponibles para poder disfrutar lo máximo posible. El pasar la noche con la gente que quieres, ya sea charlando, jugando, viendo la televisión…es suficiente. Una cena especial no se basa en los alimentos que la contengan, sino en la compañía.

¿Qué podemos hacer para que estos sentimientos desagradables no nos invadan?

  • Los recuerdos de nuestros seres queridos que han fallecido no tienen por qué ser tristes. Hemos vividos momentos muy bonitos y alegres con ellos, vamos a centrarnos en esos. Es agradable recordar las historias que nos contaban, cómo nos reíamos, su forma de cocinar, la forma que tenían de alegrarnos el día…
  • Hablar con nuestros familiares o amigos de cómo nos sentimos tiene un efecto muy positivo. Nos sirve para desahogarnos, para sentir que no estamos solos, que tenemos a gente que se preocupa y nos quiere a nuestro lado.
  • No debemos dejarnos llevar por los medios de comunicación, ya que la publicidad que hacen de la Navidad no tiene por qué coincidir con la realidad. Cada persona es diferente, y por lo tanto no tenemos por qué hacer lo mismo que el resto. Da igual que nuestra familia no se parezca a la del anuncio, en la que todos están felices, disfrutando de una gran cena. A lo mejor nuestra familia no se lleva tan bien como la del anuncio, o la cena no es tan lujosa, pero seguro que tiene muchas cosas buenas. Piensa en todas las cosas positivas que tiene tu familia, en el tiempo que disfrutáis juntos.
  • Aunque sean fechas en las que nos han vendido que hay que celebrar y estar acompañados de mucha gente, no tiene por qué ser así. Si hay momentos en los que te apetece estar solo aprovéchalos para relajarte, disfrutar de la soledad, escuchar música, leer algún libro…

Claudia Huelves Pérez

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