LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO Y LA EXPRESIÓN DEL DOLOR

DueloPor desgracia, la muerte es algo inevitable y natural en todos los seres vivos, y por lo tanto todas las personas en algún momento de su vida experimentan el fallecimiento de un ser querido.

Vivimos en una sociedad en la que la muerte y el dolor se intentan ocultar, no está permitido expresar el sufrimiento.

El dolor ante la muerte es igual si ha sucedido de forma repentina o si ha sido a causa de una enfermedad y era de esperar. Los primeros momentos, la incredulidad, insensibilidad o el shock si que son diferentes, son más potentes ante un suceso repentino. Pero el dolor y las diferentes, fases o tareas que se experimentan durante el proceso son las mismas.

A todo el mundo le cuesta asumir que su ser querido ha muerto, que no va a volver a verle y que tiene que acostumbrarse a vivir sin él, con todo lo que eso conlleva.

El duelo se define como un estado de sentimiento, pensamiento y actividad que se produce como respuesta a una pérdida de una persona querida. Además se dan síntomas físicos y emocionales, ya que la pérdida es psicológicamente traumática y por lo tanto dolorosa. Para volver a reanudar su vida normal, la persona en duelo necesita tiempo y llevar a cabo una serie de procesos (tareas, fases…)

Cuando se pierde a un ser querido, se experimentan diversas manifestaciones;

– Sentimientos: tristeza, ira, culpa, remordimiento, ansiedad…
– Sensaciones físicas: vacío en el estómago, falta de energía, debilidad muscular, sequedad de boca…
– Cogniciones: incredulidad, confusión, preocupación, alucinaciones…
– Conductas: trastornos del sueño, de la alimentación, conducta distraída, hiperactividad…

El dolor por la pérdida puede ser de tres tipos diferentes; dolor físico, dolor social y dolor psicológico.
El dolor físico está relacionado con los momentos de estrés, el psicológico con el gran impacto emocional que supone la pérdida, y el social es la reacción natural ante una situación común, que todas las personas sufren a lo largo de su vida.

Cuando una persona está en duelo, la sociedad, su entorno más cercano le apremia a recuperarse lo antes posible y a intentar evitar el dolor. La mayoría de las personas creen que están haciendo lo correcto, y lo mejor para el doliente, pero no es así. El dolor hay que expresarlo, nunca bloquearlo porque las consecuencias del bloqueo son mucho peores. Hablar del dolor, de lo que uno siente es reparador, y por lo tanto necesario. Si evitamos o huimos del dolor, éste crece, en cambio si lo afrontamos va disminuyendo.

Por lo tanto, hablar de lo sucedido y llorar es bueno, es importante tener momentos de desahogo en lo que se expresa todo lo que uno lleva dentro.

Claudia Huelves Pérez

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