LAS DIETAS

10330372_1007277229311246_8062045192510138693_nAcaban de terminar las Vacaciones de Navidad, las reuniones familiares alrededor de la mesa a rebosar de comida. Tenemos la costumbre de asociar las celebraciones con la comida, y cuánta más comida mejor.

 

Durante estas fiestas, no recibimos más que mensajes contradictorios, por un lado fomentando el consumismo de todo tipo de dulces, y por otro recordándonos lo que engordan y el trabajo que nos va a costar luego perderlos.

Al fin y al cabo son momentos de celebración, para disfrutar de nuestros seres queridos y dejar las preocupaciones a un lado. El problema aparece el 7 de Enero, la vuelta a la rutina, y  con ella el deseo de perder esos kilillos que hemos engordado. Los medios de comunicación no dejan de mostrar ideales de belleza muy alejados de la realidad, pero… ¡qué difícil es ignorarlos!

Cada vez existen más “remedios milagrosos”, para perder de forma fácil y rápida esos kilillos de más.  Pero no nos engañemos, para perder peso hace falta esfuerzo y constancia, no existen los milagros.

A la hora de decidir bajar de peso hay que tener en cuenta el llamado “efecto suelo”, esto hace referencia a que si una persona empieza a reducir el número de calorías que consume, perderá de forma rápida los primeros kilos. Pero al cabo de las semanas, esa bajada de peso se detendrá, y será mucho más difícil seguir disminuyéndolo.

Antes de empezar una dieta, para que ésta tenga el efecto deseado, hay que tener en cuenta diversos factores;

  • Modificar la expectativa respecto a la cantidad de peso que se quiere perder. Probablemente durante las vacaciones el peso haya aumentado un poco, y con un poco de ejercicio y comida más saludable sea suficiente. No podemos pensar que en una semana vamos a perder 5 kg, siempre hay que pensar en la salud, por encima de todo.
  • Cuestionar el ideal de belleza y peso ideal. No hacen más que bombardearnos con imágenes de modelos con un peso muy por debajo del adecuado. El IMC (Índice de Masa Corporal) es el mejor indicador para establecer el peso adecuado, sin problemas de salud, de una persona en función de su altura.
  • Si la cantidad de peso que se quiere perder es elevada, lo mejor es consultar a un profesional y que éste diseñe una dieta personalizada. En internet existen muchísimas dietas, libros sobre ellas, y todos conocemos a alguien que ha hecho alguna. Cada persona, cada cuerpo es diferente por lo tanto a todos no les va a funcionar lo mismo. Lo mejor es que un profesional estudie nuestro caso y nos indique la forma más saludable de perder peso.
  • Aceptarse a uno mismo. Este punto, al igual que los anteriores refuerza lo diferentes que somos unos de otros, no todos tenemos que medir 1.80m y pesar 55-60 kg. Cada persona tiene una constitución diferente y todos tenemos alguna parte de nuestro cuerpo que nos gusta y debemos potenciarla. Que no cumplamos con las expectativas que nos quieren vender no significa que no seamos especiales, guap@s, atractiv@os…
  • Fomentar el deporte. La actividad física moderada es el mejor elemento a la hora de perder peso, además de generar endorfinas que hacen que nos sintamos bien. El deporte tiene muchos beneficios, ayuda a descansar mejor, incrementa la calidad del sueño, modera el apetito…
  • Hábitos de vida saludables. Es un tópico, pero funciona, si en vez de coger el ascensor subimos por las escaleras estamos haciendo ejercicio. Podemos aprovechar e ir andando cuando son trayectos cortos en vez de coger el trasporte público o el coche. Intentar dejar a un lado la comida basura, aunque en alguna ocasión podemos permitirnos un capricho.

Lo más importante de las dietas es incrementar esa rutina en nuestro día a día, sin verlo como un castigo u obligación, sino como un medio para conseguir un fin. No hay que obsesionarse con alimentos prohibidos, porque cuanto más te digan que no puedes tener algo, más lo quieres. Hay que permitirse pequeños caprichos de vez en cuando, porque también nos lo merecemos.

Tenemos que querernos un poquito más, aceptar y sobre todo potenciar lo que más nos gusta de nosotros. Que si decidimos perder peso sea por salud o porque queremos sentirnos mejor, no por cumplir las expectativas de nada ni de nadie. Hoy en día la pérdida de peso es un negocio, no importan las personas sino los números…pero nosotr@s valemos mucho más que un puñado de números.

Claudia Huelves Pérez

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