LOS CONFLICTOS, LAS DISCUSIONES Y LOS ENFRENTAMIENTOS ¿PUEDEN SER BUENOS?

Discusiones, conflictos...Desde pequeños somos educados para evitar los conflictos y enfrentamientos; nos enseñan que hay que evitar las discusiones y que es mejor callar que entrar en disputa. Bien, pues hoy vengo a deciros que no estamos del todo en lo cierto, hay aspectos muy positivos de los conflictos, de hecho todo conflicto que se resuelve satisfactoriamente es positivo.
Habitualmente relacionamos los conflictos con el concepto de lucha, problema, pelea y realmente un conflicto tiene como principal aspecto el desacuerdo, de manera que, si por la vía del dialogo se llega a un acuerdo el conflicto habrá resultado beneficioso.
Frecuentemente tenemos discusiones con nuestras parejas, amigos, familiares, compañeros etc. y consideramos que es algo negativo, que esa persona no nos entiende e incluso nos llega a decepcionar. Hay casos en los que después de una discusión de amigos no se retoma de nuevo la relación puesto que se considera que un enfrentamiento no está permitido dentro de una buena amistad. Realmente el problema está en que no identificamos correctamente lo que supone un conflicto o discusión y sencillamente se trata de un desacuerdo entre dos o más personas, dónde sus intereses, posiciones o necesidades son percibidos como incompatibles. De manera que, la discusión nos permite conocer cuál es la postura de la otra persona, cómo se siente y qué piensa al respecto, si no estamos de acuerdo, no tiene por qué suponer un problema si no una oportunidad para reforzar la relación. Si ambas partes ofrecen alternativas en las que por un lado sacrifican y por otro reciben, estaremos hablando de un conflicto que se ha resuelto satisfactoriamente, ambas partes ganan y pierden equitativamente, por tanto, habremos conseguido llegar a un acuerdo, lo cual refuerza las relaciones, nos une más a las otras personas, nos acerca, nos da seguridad y confianza, en definitiva, nos demostramos que existe una relación sana en la que se permite no estar de acuerdo en todo, permite las diferencias y éstas suponen una oportunidad de mejora en la relación.
¿Cuántas veces hemos oído que lo mejor de una discusión en pareja es la reconciliación? Pues se debe a todo esto, después de exponer los desacuerdos y conocer la postura de la otra persona, nosotros mismos nos sentimos más aliviados por haber dicho lo que teníamos pendiente y, además, tenemos la oportunidad de entender cuál es la percepción de la otra persona. Si después de todo esto añadimos que hay un acercamiento de posturas y se llega a un acuerdo que beneficia a ambas partes, pues nos sentiremos plenamente satisfechos; por eso la reconciliación supone un triunfo tanto para nosotros como para la otra persona. Exactamente igual ocurre con las amistades, donde se deberían permitir los enfrentamientos y las diferentes posturas, ser amigos no es sinónimo de ser iguales, superemos las diferencias de posiciones y que esto suponga un acercamiento en nuestra relación, que se estrechen los lazos de la amistad y nos permita conocernos un poco más.
Como veis, las relaciones pueden salir muy fortalecidas tras una discusión, la clave está en que después de ese enfrentamiento de posturas seamos capaces de tener un acercamiento positivo, que nos esforcemos por la otra persona y percibamos que ella se esfuerza por nosotros. No olvidemos que, habitualmente, acompañando la reconciliación van unas disculpas y no hay nada que reconforte y una más que un perdón.
Adelante con nuestros conflictos y enfrentamientos, que nos obligan a desarrollar aptitudes y emplear recursos que no pensábamos que teníamos. El conflicto nos empuja más allá de nuestros límites, irrumpe en nuestras vidas y nos arrebata la comodidad de una vida en calma, nos obliga a valernos por nosotros mismos, a reflexionar y recapacitar, pero nos da la oportunidad de reclamar, reivindicar, contradecir, también nos permite conocer, entender y respetar y, lo más importante, nos acerca a los demás y fortalece las relaciones.
                   Brindo por las discusiones con mi pareja, los enfrentamientos con mis amigos y los conflictos                                           con mi familia, gracias a ellos me desarrollo personalmente y nos hacen estar más unidos.
Laura Plaza Sacarrera

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