NUESTRO ENEMIGO EL “DEBERÍA…”

debería...Vivimos en un mundo lleno de normas y obligaciones, escasas son las veces en las que nos dejamos llevar y simplemente disfrutamos del momento.

Muchas de las obligaciones a las que nos enfrentamos a diario nos vienen impuestas por algo externo a nosotros, por ejemplo el trabajo, la sociedad…pero también somos nosotros mismos los que nos creamos ciertas normas a seguir.

Es muy común escuchar a la gente decir, “debería pensar más las cosas”, “debería perder algunos kilos”, “debería ser más maduro”, “debería ser el mejor en…”  A primera vista podríamos pensar que son una serie de retos, de objetivos a conseguir, el problema es que poco a poco van cogiendo fuerza. Dejan de ser un simple propósito a convertirse en una obligación, a unas leyes inquebrantables que rigen nuestra forma de actuar y pensar.

Estos “debería” se convierten en ideas irracionales, que perturban al sujeto y que no le permiten disfrutar y vivir de forma satisfactoria. El verbo “deber” indica una obligación, por lo que es necesario pararse a pensar y analizar el motivo por el cual nos exigimos ese deber.

Generalmente, este tipo de pensamientos no aparecen de forma espontánea, sino que se nos instauran desde pequeños.  Las enseñanzas transmitidas por figuras de autoridad o con un gran apego, suelen ser las que se quedan más arraigadas.

Una vez que esos  pensamientos quedan instaurados, la persona lo interioriza y se obliga a cumplirlos. Lo principal es pensar qué objetivo o función cumple ese debería. Normalmente se reduce a normas sociales, a sentimientos de miedo o culpa o a convencionalismos.

  • Normas sociales; el hecho de vivir en sociedad implica una serie de normas para mejorar la convivencia. Buscamos seguir una serie de normas para adaptarnos, para ser aceptados y sentirnos seguros.
  • Miedo; el miedo está muy ligado a las normas sociales, ya que si no cumplimos nuestros “deberías” tenemos miedo a sentirnos excluidos, a recibir un castigo, y preferimos llevarlos a cabo y privarnos de ciertas libertades por miedo.
  • Culpa; la culpa, al igual que el miedo también está ligado a las normas sociales, ya que es un aspecto social el que provoca la mayoría de los “debería”. La culpa, por lo tanto, tiene un origen social, no natural. El hecho de llevar a cabo nuestros “debería” implica que no nos sintamos culpables, y por lo tanto no nos de miedo a posibles represalias.

Una vez que hemos averiguado la función del “debería”, tenemos que pensar si al realizarlo nos sentiremos bien, si conseguiremos la felicidad. La mayoría de las veces, la respuesta a esa pregunta es  que no, que nos puede aportar cierta tranquilidad o calma, pero no felicidad.

La vida ya nos pone por delante demasiados problemas, demasiados baches que superar, para que seamos nosotros mismos los que nos carguemos con más obligaciones y responsabilidades.

Os invito a reflexionar sobre cuántos “debería” hay en vuestras vidas y cuales son necesarios para vuestra felicidad.

Claudia Huelves Pérez

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