TERAPIA DE PAREJA I: EL PEOR ENEMIGO DEL AMOR

Terapia de pareja. La RutinaOs dejo esta lectura extraída del libro de Rosario Gómez que ilustra muy bien lo que hoy quiero trasmitiros.

Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos ellos.
Todos los sentimientos oscuros del mundo y lo deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con la curiosidad de saber cuál era el propósito. Cuando estuvieron todos, habló el Odio y dijo:
– Os he reunido aquí porque deseo con todas mis fuerza matar a alguien.
Los asistentes no se extrañaron mucho, pues el Odio era el que estaba hablando y él siempre quiere matar a alguien; sin embargo, todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar para que el Odio los convocara a todos.
– Quiero que maten al Amor- dijo.
Muchos sonrieron malévolamente, pues más de uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo:
– Yo iré y os aseguro que en un año habrá muerto; provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará.
Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar la explicación del Mal Carácter quedaron decepcionados.
– Lo siento, lo intenté todo; pero cada vez que yo sembraba discordia, el Amor lo superaba y salía adelante.
Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición, quien haciendo alarde de sus poderes dijo:
– En vista de que el Mal Carácter fracasó, iré yo; desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará.
Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima, quien efectivamente cayó herida, poco después de luchar por salir adelante renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo. Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición, envió a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar al Amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor, confundido, lloró y pensó que no quería morir, y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.
Años tras año, el Odio seguía en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros: envió a la Frialdad, al Egoísmo, la Indiferencia, la Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerzas y todo lo superaba.
El Odio, convencido de que el Amor era invencible, dijo a los demás:
– Nada que hacer; el Amor lo ha soportado todo. Llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos.
De pronto, de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido que vestía de negro, con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte.
– Yo mataré al Amor- dijo con seguridad.
Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo lo que ninguno había podido.
El Odio dijo:
– Ve y hazlo.
Tan sólo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles que, después de mucho esperar, por fin el Amor ha muerto.
Todos estaban felices pero sorprendidos.
Entonces el sentimiento de sombrero negro habló:
– Ahí les entrego al Amor totalmente destrozado- y sin más se marchó.
– ¡Espera!- dijo el Odio- En tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo despedazaste, ¿Y no hizo el menor intento de para vivir? ¿Quién eres?
El sentimiento levantó por primera vez ese horrible rostro, y dijo:
– Soy la Rutina.

No dejes que la rutina invada tu relación de pareja, no permitas que la monotonía apague la ilusión y el amor. Todos tenemos rutinas en nuestro día a día que nos permiten vivir de forma ordenada, organizarnos y planificarnos pero nada tiene que ver con el hecho de instaurar una serie de hábitos inamovibles en la relación de pareja, hábitos que se repiten semana tras semana, mes tras mes y año tras año y que continúan solo por inercia.
Te animo a incluir novedades en tu relación, a sorprender a tu pareja y sorprenderte a ti mismo haciendo cosas diferentes. El tiempo, el trabajo, las tareas de la casa…No siempre nos permiten hacer mucho, ni andar innovando pero no se trata de hacer grandes cosas, simplemente romper con la rutina, hacer cosas que no hacemos habitualmente, que nos apetecen y pueden ser divertidas: desayunar en la cama, preparar una cena juntos, sorprender a tu pareja con unas entradas para un espectáculo, planear un viaje juntos…Cada uno a su medida pero no os olvidéis de incluir novedades en vuestra relación, hacer cosas juntos, pasarlo bien, divertiros el uno con el otro, regar el amor con improvisaciones e innovaciones, hacerlo como más os guste pero no permitáis que se seque el Amor, que la rutina no invada vuestra relación.

Laura Plaza Sacarrera

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