TU RIQUEZA

Tu riquezaHoy quiero compartir este breve relato que introduce el tema del que hoy vamos a hablar.
Un genio tomó forma de mendigo y le dijo a un zapatero:
– Hermano, hace tiempo que no como y me siento muy cansado; aunque no tengo ni una sola moneda, quisiera pedirle que me arreglaras mis sandalias para poder caminar.
– Yo soy muy pobre y ya estoy cansado de todo el mundo: ¡vienen a pedir pero nadie quiere dar!- contestó el zapatero.
El genio le ofreció entonces lo que él quisiera.
– ¿Dinero inclusive? Preguntó el zapatero.
– Yo puedo darte diez millones, pero a cambio de tus piernas- le respondió el genio.
– ¿Para qué quiero diez millones si no voy a poder caminar, bailar o moverme libremente?- dijo el zapatero.
– Está bien, te podría dar cien millones a cambio de tus brazos- le replicó el genio.
– ¿Para qué quiero yo cien millones si no voy a poder comer solo, trabajar, jugar con mis hijos…?- le contestó el zapatero.
– En ese caso, te puedo dar mil millones a cambio de tus ojos. Le ofreció el genio.
– ¿Para qué me sirven mil millones si no voy a poder ver el amanecer, ni a mi familia y amigos, ni a todas las cosas que me rodean? – le respondió, asustado, el zapatero.
– Ah, hermano mío, ya ves qué fortuna tienes y no te das cuenta- le dijo el genio.

Al comienzo de la historia el zapatero apela por su pobreza y lo poco que tiene, el genio le ofrece pedir lo que más quiere y el zapatero solo reclama dinero. El genio se limita a pedirle algo a cambio de ese dinero y resulta que no hay cantidad suficiente de dinero que pueda compensar lo que el genio le pide, parece entonces, que el zapatero no es tan pobre como decía y sí que tiene cosas de gran valor, cosas que no cambiaría ni por todo el oro del mundo.

Hoy os invito a poneros en la posición del zapatero, seguramente muchos recordemos momentos en los que nos hubiéramos comportado como él y ante la propuesta de un deseo hubiéramos pedido recursos materiales, sin embargo, probablemente también nos identifiquemos con él en que no hubiéramos cambiado nada de lo que pedía el genio. Vivimos en una sociedad cada vez más materialista, poco a poco se pierden valores del día a día y nos dirigimos a un planteamiento de vida basado en el “tanto tienes tanto vales”. De acuerdo, la sociedad está en continuo cambio, seguimos el ritmo que nos rodea y nos adaptamos a él, muchas veces ir contracorriente es complicado y nos dejamos llevar, lo único que hoy reclamo es que si partimos de la premisa de “tanto tienes tanto vales”, lo justo sería que fuéramos plenamente conscientes de cuánto tenemos.
Para ello, os propongo un ejercicio, contestar a las siguientes preguntas: ¿Cuánto dinero aceptarías del genio a cambio de tus ojos? ¿Cuánto dinero aceptarías a cambio de tus manos? ¿Cuánto aceptarías a cambio de toda tu familia? ¿Cuánto por tus amigos? ¿Cuánto aceptarías a cambio de entregar a tu pareja?…
Resulta curioso, pero habitualmente somos incapaces de poner precio a todas esas cosas, y es que resulta, que nada de eso tiene precio, tiene valor y ese valor es nuestra riqueza. Somos más ricos de lo que pensamos, vivimos inundados por el fragor del día a día persiguiendo objetivos lejanos y poco alcanzables, nos exigimos metas poco realistas, luchamos por conseguir y soñamos con tener más y más…Poco a poco nos olvidamos de nuestra riqueza, esa riqueza, que os recuerdo, no cambiaríamos por nada.

Vamos a intentar dejar de ansiar materiales que adornarían nuestra vida y disfrutemos de las riquezas que nos rodean, que nos pertenecen y que no querríamos perder nunca. Atendamos a lo que sí hacemos, a lo que sí tenemos, a lo que sí podemos y a lo que sí conseguimos. Si somos tan ricos que hay cosas que no cambiaríamos por dinero, entonces vamos a darles el valor que se merecen.

Atiende a los pequeños detalles de tu día a día, atiende al café caliente por la mañana, al olor de las tostadas recientes, al gusto de comer en compañía y de tomar un postre dulce. Estima los paseos por la playa, inventar una canción con tus amigos, escuchar romper las olas, beber cuando estás sediento, bailar al ritmo de la música, amar a tu pareja y reír con ganas. Valora, valora comenzar un nuevo día con fuerzas, sonreír por la mañana y descansar por la noche, terminar lo que empiezas y comenzar nuevos proyectos, saber dónde ir y tener donde volver, valora perseguir y alcanzar, seguir queriendo más en la vida, sin olvidar que ya lo tienes todo. Atiende a lo más sutil que tengas en tu día a día, fíjate en aquellas cosas que pasan desapercibidas a tus ojos, observa lo que te rodea, disfruta de saber que hay cosas en tu vida que no cambiarías por nada, disfruta del placer de tener tanto, disfruta de tu riqueza porque no haya nada que tenga más valor que lo que ya tienes.

No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero.

No digo que sea fácil, digo que podemos intentarlo.
Laura Plaza Sacarrera

5 Comments

  1. Me ha gustado mucho. Hay que tener presente que lo que más vale no se obtiene con dinero y que a veces, solo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos. Muchas gracias Laura por ayudarme a valorar y reflexionar.

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  2. Buenísimo, gran reflexión, me encanta cómo escribes, gracias Laura.

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    • Gracias por tu valoración. Un abrazo

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  3. Me encanta leerte. Es cierto que la sociedad cada vez nos está volviendo más superficiales y materialistas. No valoramos muchas veces lo que tenemos porque damos por hecho que son cosas que nunca nos van a faltar. Y son esos pequeños detalles cotidianos los que realmente nos hacen ricos.
    Gracias Laura

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    • Muchas gracias Gloria, me encanta tu reflexión, un placer compartir contigo. Un abrazo

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